lunes, 15 de septiembre de 2014
“¿La buena Fe?”
Yo fui una de las que pidió, a través de sus canciones que “No jugaran con mi soledad” o incluso, pude “Soñar en azul” escuchándolos. Una década más tarde, tristemente ya no les siento “La buena fe”. Ayer, alguien me hizo recordar que soy una de esas tantas muchachas, que rechazan los regímenes y por consecuencia, a todo lo que se les relacione o trate de proclamar y peor, aplaudir.
Fui a ver a Buena Fe, en su primera visita a Miami; iba buscando una etapa de mi vida, de joven amante de las buenas líricas y los sonidos diferentes al mensaje retórico. Confieso que fue muy leve mi emoción, que no lograron tocarme el alma; pero aun así los seguí escuchando. Siempre he intentado separar las cuestiones políticas de las artísticas; respetar a un García Márquez o a un Mandela por sus obras, no por sus amistades. Creo que por cuestión no sé si de edad, no sé si de madurez, no sé si de principios o de respeto a esta mujer que soy y que por razones políticas, profesionales y personales, ha tenido que estar separada de lo que más ama; en resumen, a causa de aquellos a los que “la buena fe”, defiende.
Hoy me cuestiono si pudiera, aun así, seguir aceptándolos y dándoles “play” en mis espacios de música. Creo que tendría que ser muy irrespetuosa conmigo misma, para llegar a hacerlo. De un tiempo a esta etapa de mi vida, siento que cada vez me decepciono más con lo que viene de mi isla, en ese supuesto intercambio cultural que no es nuevo para todos, que está muy lejos de ser recíproco.
Lo siento, me encantaba Buena Fe. Descemer Bueno me conquistó el corazón con bellísimas canciones, pero ya no hacen “Tun tun” en mi alma. Soy parte de un rebaño que no va a atender al llamado. No puedo aceptar que alguien venga a restregarme en la cara que es “revolucionario y afecto a un apellido que detesto”; aunque viva yo, incluso en una sociedad democrática que sí respeta su constitución.
No lo puedo aceptar, porque lo están expresando hombres que sí han tenido la oportunidad de escapar de cuatro paredes, del muro del “Truman show” y saben cómo en realidad son las cosas, cuanta pobreza, destrucción, miseria, desesperanza y dolor, cuanta muerte y falta de libertad hay en esa Cuba que ellos defienden. Defender la patria es algo muy diferente a vitorear a lo que hace daño a millones de hermanos y aprovecharse de la posibilidad que les ofrece esta nación, para llenarse los bolsillos y luego gritar “Que viva Fidel” (No importa si se joden los cubanos) Ya no acepto la teatralidad con justificaciones de un embargo. Ya la utopía sentimental no me ciega, no me interesa. Creo que se les empañó el jodido catalejo y yo, para ellos, a partir de hoy tengo el corazón en el lado derecho del pecho.
viernes, 27 de diciembre de 2013
El Canje
El vidente lo
dijo. El mismo hombre que predijo la enfermedad de mi madre, también adivinó mi
futuro, en junio de 2004: “Este 31 de diciembre estarás en territorio
estadounidense”. Una vez más mi incredulidad dudó. Yo, sin planes en lo
absoluto de emigrar y sin posibilidades concretas de poder hacerlo; pero así,
como dijera el vidente, sucedió.
Quizás fue su
clarividencia o tal vez mi súplica ante aquella estatua de La Milagrosa, durante
mi visita a aquel convento en el que las
monjitas pasaban sus últimos días, cuando ya habían cumplido su labor caritativa
y religiosa en República Dominicana. No recuerdo haber llorado tanto como aquel
día. No sé si por el impacto con la misericordia de Dios, reflejada en el rostro
de aquellas mujeres o por la incertidumbre sobre mi futuro en aquel país. En República
Dominicana, lloré mucho; fue la última vez que lo hice, cuando asistí a una
misa religiosa. Incluso, creo que fue la última vez y punto.
Lo cierto es que así
fue. El 31 de diciembre de 2004, crucé la frontera desde Matamoros hasta
Brownsville y pisé tierra americana. Allí comenzó el canje. El intercambio
entre felicidad y materialismo. El indulto a mi libertad, a cambio de seis días
detenida en un refugio federal. El trueque que a partir de ese momento, me ofrecería
una emancipación real. Ha sido un canje con privilegios, eso sí. Conocer Disney World y mirar abismada el lujo rojo de la Navidad, no con un nudo, sino con un cincel tallando la garganta. Un canje que no ha admitido nunca, llegar hasta el alma.
El canje es la
respuesta a los abrazos que se pierden en mi vacío. Es descifrar cada uno de
mis existencialismos cuestionados. Es darle un sentido a la tristeza, a las
velitas multiplicadas de todos los cumpleaños de mis sobrinos, en los que no
estuve y en las canas de mis padres que no he peinado. Es el por qué de mi
realidad. Y así sigo, como mi cuento de la mariposa, que soñaba con encontrarse
con el horizonte; haciendo canje con la vida.
martes, 8 de octubre de 2013
Realidad e impermanencia.
Poco a poco fueron marchándose algunos primos, emigraron a otras partes de la isla, a las ciudades que les permitirían una vida algo más libre y mejor. Después fueron los tíos; a algunos no les alcanzó mucho la vida y no creo que se hayan ido porque querían. Mima ha sido la última en decir adiós, ella sí estuvo en pleno acuerdo de irse y a pesar de que todos creímos que después del abandono del abuelo, ella no lo soportaría, decidió quedarse por catorce años más, junto a nosotros.
Yo me fui hace ocho años; me fui, incluso de mí misma. Todos, de alguna forma, hemos tomado un destino que nos aparta del pasado, de lo que fuimos. La dialéctica de la vida, esa realidad del adiós, inevitable, me aterra. Todos somos víctimas de la “impermanencia”, de la inmisericorde carencia de eternidad.
Tactilmente táctica.
Porque la gente anda como en un cañaveral, cortando a diestra y siniestra sin detenerse a escoger entre verdes y maduras... Maite (a la que le dicen Luna)
El tacto... ¿Qué es? Del latín “tactus”, el tacto es uno de los cinco sentidos básicos de los seres humanos (junto al gusto, el olfato, la visión y la audición). Se trata de aquel que permite percibir sensaciones de contacto, temperatura y presión. La noción de tacto también se utiliza en sentido simbólico para hacer referencia a la prudencia que se necesita para tratar (“tocar”) un asunto delicado. Tacto es una de los términos comúnmente usados y penosamente poco interiorizados
(A excepción de los rectales y vaginales, que son interiores ) Y es que a la gente tristemente no le alcanza la sensibilidad de tener en cuenta ínfimos detalles que lejos de dar paz, generan duda y desconcierto, aun en los seres humanos con mayor fortaleza y seguridad espiritual... Tacto señores!!! No cuesta más que detenerse un segundo y pensar!!! Que los demás están en el hoy de un ayer que no existe y que será mirado desde el mañana como el ayer del hoy... Voy a dormir... Me duele el tacto de mis dedos.
lunes, 7 de octubre de 2013
“Ser” universal.
“Descubanizarse”, no
consigo dejar de pensar en el término con el que evoco grotescas imágenes de un
hombre clavándose la estaca de madera, para arrancarse la necesidad innata de
morderse a sí mismo o en pleno despojo espiritual de ese ente oscuro que lo
persigue. ¡Vade Retro “Cubanás”, líbrame de este mal!
Escribir, no significa
plantearse un código genético o inocularse una proyección literaria. Se escribe
por impulso, por necesidad de expresión, a menos que sea por encargo. Dejar de ser, alienarse en un universo
desconocido, porque resulta conveniente; no se traduce para mí, en otra cosa
que en oportunismo. “Descubanizar” una expresión
literaria: una necesidad que confunde renunciar a la autenticidad, con
desprenderse de vicios.
Me entristece, me espanta
ver a un grupo de coterráneos en penosa pugna por el pasado, esa etapa que
parece adherírseles de mala entraña, adictivamente escondida en el alma, corroyéndoles la
posibilidad de cambiar lo que fueron ayer, de ser felices, de darle un vuelco a
la perspectiva, de generar un rumbo diferente por el que abandonaron su tierra.
De olvidar un poco esa fauna selvática que quedó atrás.
“Descubanizarse” no debería
significar dejar de ser, sino renunciar a
esa escala degenerativa, a los rezagos y traumas de los desfiles, de los
trabajos voluntarios y las reuniones de “compañeros” charlatanes; de los
discursos de dedos parados y retórica indeseable. Desprenderse de esa escritura
Orwelliana, que desemboca en una versión
mediocre, simplona, cantinflesca, burda.
Prefiero cubanizar mi realidad, multiplicándola
a cada segundo en este universo, sin renunciar a mi identidad en alguna de mis proyecciones. Soy cubana, luego, si se
puede, del universo.
miércoles, 24 de julio de 2013
Llena tu memoria, paga lo que debes.
Pagan por emerger en un hueco de censura ideológica. El precio es alto, pero no importa, vale más estar en consonancia con el mundo exterior, que hasta el plato de comida que no llega a la mesa. Sentados, familia en casa, sin los miedos de ayer, disfrutan de copias gastadas de telenovelas, musicales, películas. Mientras más información se recibe desde el norte , más caro se paga. Memorias, mp3s, mp4s, cualquier soporte que pueda inocularsele al DVD, es bienvenido.
Así se trafica, de mano en mano, de bolsillo en bolsillo, el mundo prohibido para los cubanos. Del otro lado del televisor, el régimen repite la manipulada programación, que a muy pocos les importa. No cuenta si los shows que se compran en el mercado negro son de buena factura o si marcaron medio punto de rating en sus canales, el deseo de sentirse “ser humano libre de ver lo que se le antoja”, es más fuerte.
Es la penosa realidad de unos entes vivientes, ajenos por dictado gubernamental , a la realidad. Es la era capitalistoide de los Castro, la salvaje segunda parte o versión mejorada de un comunismo admitidamente obsoleto. Una economía que mercadea necesidad y carencias, que conjuga el verbo “Aprovechar", en todas las personas, números y tiempos. Un modelo de supervivencia salvaje, que apocopa y destruye la esencia humana, porque lo que sirve, lo que vale, lo que cuenta, es sobrevivir. No importa si comerás mañana, comprar 8 Gigas de programas de afuera, es lo que se necesita ahora, llena tu memoria y paga lo que debes.
miércoles, 3 de julio de 2013
LA INSALVABLE.
“Dios te salve, Cuba, desde la súplica de un “Padre Nuestro” hasta la simbiótica esencia de cualquier deidad. No importa, sólo importa que te salves.”
Me reencontré con ella. En realidad, me reencontré conmigo misma; con lo que fui por más de veinte años y que permanece intacto en mí, inexorablemente, increíblemente, desafiantemente. Nos miramos, nos reconocimos, pudo parecer la letra de cualquier canción, hecha imágenes. Pudo incluso semejarse a la puesta de cualquier obra teatral; pero no, aquel momento fue único, fue nuestro: Me reencontré con ella.
Ella fueron los ojos y el abrazo de mi angelical madre, de mi suprema madre. Ella fueron las nalgadas y las emociones contenidas de mi padre, por miedo, por machismo: “Porque los hombres no se rajan”.
Ella estuvo en el desprendimiento de ese ente “tempánico”en el que me convertí por casi siete años, en el abandono de mi alma ante el magnífico abrazo con la gente, con mi gente.
Mi ausencia no valió de nada para salvarla. La lejanía no hizo mella en el desgaste, no sucumbió en la tendencia involutiva, en los edificios gastados, destruidos; en la carencia inmisericorde, en el surrealismo tan real que duele hasta los huesos. Mi ausencia no consiguió que se salvara de la tristeza, de esa necesidad casi idiosincrática de huir, a donde sea y como sea, pero huir. Esta separación no contuvo represiones ni repudios, no pudo cercenar las rejas de los castigados. Tampoco derrotó la ignorancia y la enajenación.
Me fui noventa millas y fueron siete años… y ella aún sigue sin salvarse.
La historia sin futuro.
Hay un sentimiento interior más fuerte que yo, en ocasiones siento que me va a derrumbar. Es miedo: miedo por Cuba. Lo escribo y siento el escalofrío. Siempre dije que Cuba vivía “Un holcausto” paulatino, refiriéndome a la destrucción de su sociedad, de sus valores, de su humanidad. La isla ha “sobrevivido” todo este tiempo, manejada por un sistema que inhibe el pensamiento de sus habitantes. Los cubanos son objeto de un experimento que al régimen le ha dado resultado por medio siglo (no se hasta cuando.) Me explico: Lo primordial para un ser humano es cubrir sus necesidades económicas. Este ha sido el juego utilizado por la dictadura: mantenerlos “expectantes” ante “la llegada”. Llegada de “la canasta básica” (Racionada y jamás balanceada) de alimentos, de manera parcial; para de esa forma, cuando están a punto de gritar porque “Se terminó el aceite”, sientan el alivio porque “Llegaron los huevos”. La manipulación emocional impide que el ser humano reaccione por impulso propio. Es por ello que muchos se preguntan por qué no ha existido una rebelión en la isla. En mis debates sobre “la solución” a la paupérrima situación que vive Cuba, siempre dije que para mí la única seria “Una guerra civil”. La bloguera cubana “Yoanys Sanchez”, en su cobertura por el huracán Ike, manifestó este temor. Lo cierto es que este país, que fuera antaño uno en vías de un esplendoroso desarrollo, resulte ahora casi un “Cementerio de edificaciones, principios y futuro”. El comunismo, como todo dogma, inhibe el razonamiento y cerca al ser humano en su propio yo. El cubano, conocido en el mundo por su solidaridad, su alegría y espontaneidad, ha pasado a convertirse en ente expectante que actúa a la defensiva: Familias segregadas en su propio seno, amistades inexistentes, imposibles: Gente enajenada, casi “zombis”, peleándose por artículos electrodomésticos que el sistema “Rifa” entre los trabajadores que tratan de “Pasar un por encima de otro” para conseguirlos; profesionales cansados de salarios inservibles, “sirviendo” a un turismo que en absoluto beneficia al pueblo, niños desvirtuados, confundidos cuando los llaman “La esperanza del Mundo”… ¿De ese mundo? Imagino que los niños cubanos sientan una presión muy fuerte al pensarse “salvadores” de esa barca sin rumbo por las aguas del Caribe.
Hoy Cuba y Catástrofe son sinónimos, sinónimos enmarcados por un signo de interrogación gigante, por una incertidumbre absoluta. Unos se atreven a comparar la situación con la historia del arca de Noe, para otros es una “depuración necesaria” para dar comienzo al cambio y para los creyentes, es la respuesta de una virgen molesta con una dictadura demasiado larga. Yo no tengo adjetivos, los míos, ante la impotencia, se convierten en un liquido salado que se antoja por salir de mis ojos.
Hoy Cuba y Catástrofe son sinónimos, sinónimos enmarcados por un signo de interrogación gigante, por una incertidumbre absoluta. Unos se atreven a comparar la situación con la historia del arca de Noe, para otros es una “depuración necesaria” para dar comienzo al cambio y para los creyentes, es la respuesta de una virgen molesta con una dictadura demasiado larga. Yo no tengo adjetivos, los míos, ante la impotencia, se convierten en un liquido salado que se antoja por salir de mis ojos.
miércoles, 5 de junio de 2013
Últimos días del comienzo.
Yulia caminaba apresurada entre el tumulto de gente que al igual que ella, lejos de sentir dolor o compromiso, quería escapar, pero no se atrevía a hacerlo. Por más de medio siglo no conocían otra cosa que el miedo ante la rebelión y el castigo a lo que esto conllevaba. La adoración dogmática se había convertido en algo común y difícil de abandonar.
La Plaza de la Revolución era la misma que ella había dejado siete años atrás, pero ese día estaba oscura, no sabía si era el clima o si de repente se abriría el cielo en dos, como en un pasaje bíblico que regresaría a la vida, a once millones de crucificados. Aún pudo escuchar gritos recurrentes y la retórica manipuladora de algún discurso dictatorial. La habían enviado de urgencia en un vuelo de Taca hacia La Habana. Viajaba únicamente acompañada por su camarógrafo y una pequeña mochila con lo que alcanzó a recoger en su casa.
Fidel Castro había muerto. Yulia había pasado años pensando en aquel momento, en qué decir, en cuál sería su reacción al conocer la noticia. Aquel 25 de abril de 2012 se dio cuenta de que todo lo pensado y planificado estaba de más. La mezcla de odio y rechazo hacia aquella persona a la que la habían obligado a adorar venerablemente durante buena parte de su vida, era como un volcán erupcionando a diestra y siniestra en todo su yo.
Logró hacerse hacia una esquina donde tendría mayor visibilidad. Desde allí conseguirían buenas imágenes y quizás alguna reacción de un cubano con la valentía de hablar lo que pensaba.
El féretro aún no estaba a la luz pública y los medios oficialistas sólo repetían un mensaje luctuoso. Las escuelas no abrieron sus puertas y los niños permanecían en casa aburridos y un poco ajenos a lo que estaba sucediendo. En los centros laborales, los funcionarios dictaban las últimas medidas del Partido para mantener la calma. La gente comentaba en voz baja; unos, se encerraban para dar gracias a Dios sin que los guardias apostados en cada esquina los vieran. No faltaba uno que otro atrevido disidente gritando alguna consigna y algún que otro anciano desdentado llorando porque “Se murió Fidel”.
En el Palacio de la Revolución, Raúl Castro con una parálisis facial, dictaba el discurso gastado y falso de que “Fidel siempre estará entre nosotros”; mientras dos de sus yernos se miraban conspiradores, pensando en el golpe de estado que tenían planificado para las próximas horas.
Finalmente, Yulia recibió una llamada a su celular. El dictador sería velado en una ceremonia que duraría una semana en la Plaza de la Revolución, pero no se hablaba de entierro. La idea de la taxidermia comenzó a correr en un murmullo que aún no estaba confirmado, pero que evidentemente seria la estrategia más probable para mantener la imagen del Gran Comandante vigilando eternamente. El velatorio no comenzaría hasta las primeras horas de la mañana así que Yulia contaba con tiempo para tomar imágenes. La agobiaba una necesidad imperiosa de irse al malecón y sentarse a contemplar la realidad involutiva de la sociedad cubana, de la que aún se sentía parte; pero hacerlo era peligroso dada la fuerte vigilancia que se había incrementado en los últimos minutos.
De repente se sintió protagonista de una historia Orwelliana y su sentimiento se agudizó cuando un helicóptero negro empezó a sobrevolar con un altoparlante que chillaba una y otra vez el discurso de “Patria o Muerte: Venceremos”, en voz del difunto dictador.
Optó por marcharse con su colega al hotel. Aquella noche fue imposible dormir tranquilamente. A las seis de la mañana ya estaban en pie. Era necesario reservar un buen sitio para grabar y la prensa internacional se había convertido en una jauría incontrolable, incluso para la policía. La suerte, su compañera de carrera, les permitió hallar el ángulo perfecto por donde llegaría y luego se colocaría el féretro. Desde allí debería transmitir en vivo la ceremonia que increíblemente mantenía, en vilo, a gran parte del planeta y al exilio y sus representantes, preocupados y expectantes.
Un fuerte rumor de que el gobierno norteamericano finalmente se desentendería del conflicto cubano los preocupaba tremendamente. Se decía que ya los demócratas habían propuesto que se eliminara el apoyo gubernamental a cuanta organización o institución anticastrista existiese en el país, pues el déficit presupuestario estaba a punto de explotar por la crisis y al morir Castro, ya no tenía sentido tanto gasto.
El ensombrecido desfile finalmente comenzó:
“En un despampanante despliegue militar, los restos del dictador Fidel Castro están siendo llevados a la explanada principal de la Plaza de La Revolución en La Habana. La octogenaria cúpula oficialista y mandatarios de varios países latinoamericanos rodea en estos momentos a quien fuera su figura principal por más de medio siglo y al parecer tienen intenciones de hacer algo parecido a un ritual de guerra…”
Yulia, para sorpresa suya había podido contarle a la audiencia de su noticiero en Miami, lo que estaba sucediendo, sin que los nervios y el rechazo la traicionaran. Durante los próximos días, tuvo la oportunidad de entrevistar a varias personas y conocer gente interesante en todos los aspectos. Consigo se llevaba (Si no la traicionaba su suerte), buen material para su serie “Últimos días del comienzo”. Su recién concluido reportaje informaba sobre la decisión del gobierno de enterrar al ya pestilente desde años atrás, cadáver de Castro; pero una llamada la dejó boquiabierta. No podía creer que en Miami, líderes del exilio y varios congresistas, reclamaban al gobierno castrista, que los tuvieran en cuenta para decidir que hacer con el “dictadaver”. En una larga carta enviada a Raúl Castro, exigían que se contara con ellos porque se sentían terriblemente víctimas del régimen que había implementado el fallecido mandatario. En la segunda parte pedían algo increíble: Que se le hiciera la taxidermia y el dictador permaneciera a la vista de todos, como recordatorio del daño que le había ocasionado al pueblo cubano. A cambio, exigirían al gobierno de Washington que levantaran el embargo y se concediese la libertad a los cinco espías.
En otra carta enviada a la administración de Obama y con firmas exiliadas, solicitaban que se mantuviese el apoyo a la lucha anticastrista, porque un criminal así era difícil de perdonar y llevaría tiempo y esfuerzo conseguirlo. Una delegación del exilio, tendría como misión, cada mes, viajar a la isla a gritarle improperios a la urna en la que descansaría el barbudo. Anualmente se realizaría el Congreso Anticastrista y cada domingo, cubanos escogidos, residentes en Miami, deberían marchar en la plaza de Cuba, para recordar el doloroso holocausto del pueblo cubano. Todos estos eventos serian subsidiados por el gobierno norteamericano y deberían ser transmitidos por Radio y Tv Marti.
“Y finalmente la controversia por el destino del cadáver del dictador Fidel Castro, terminó concediéndoles el deseo al exilio cubano. El régimen de La Habana, accedió a embalsamar a su Gran Jefe. Tres médicos rusos y un norcoreano, realizaron el proceso que conservaría la famélica pero amenazante figura de Castro” Soy Yulia Luna, para Noticias….
Yulia regresó a Miami. El hálito de sorpresa no la abandonaba. En varias vidrieras del Aeropuerto Internacional, estaban a la venta souvenirs con “Aplanadoras anticastristas” y camisetas con letreros de “Repudio al Cadáver”. Cubana de Aviación anunciaba aumentos en las tarifas para volar a Cuba y una marcha en la Calle Ocho, reafirmaba que: “La lucha continuaría”.
viernes, 5 de abril de 2013
La impiedad en los tiempos modernos.
El término evocaría quizás, imágenes religiosas, castigos, flagelaciones, épocas en las que reinaban inquisiciones y dictaduras; tiempo pasado que en la modernidad se disfraza tras una máscara compasiva, imperceptible, pero penosamente falsa.
Al menos, siglos atrás, el verdugo llevaba capucha, el inquisidor su cruz sin perdón y la horca, una buena soga.
En la actualidad, resulta un poco difícil, reconocer a los que practican la crueldad, sin compasión y casi por deporte o por esquematismos involutivos.
El impío puede ser el que te sonríe por el pasillo, pero no te permite pasar primero, o quizás el que asegura ser tu mejor amigo y tiene más ganas de verte tropezar y caer, que un atleta, ganar el oro en la Olimpiada. Puede ser, el impío, aquel que te ignora cuando le pides una oportunidad de vida y creyéndose Dios, te la niega, o el que por miedo a perder lo que tiene profesionalmente, no permite que brilles cerca, pero también lo es, ese que te niega el asiento en el bus, aunque seas mujer, aunque seas anciana y el impío sea un macho, un espécimen que no suelta babas y no huele a azufre, porque Dios es muy grande y la diversidad humana, en términos físicos, muy escasa. El impío es el que, si pudiera, te pasaría por encima con el auto, en hora pico, el que te grita improperios, porque no CON DU CES como él... Y SEGURO ERES MUJER!!!
Existen muchos, tantos, infinitos e insalvables impíos, de todos los colores, de todos los tamaños, con todos los acentos y todas las etnias, pero el que más molesta, es el que te toca. Dolorosa, pero real verdad de vida.
¿ Y tú, conoces a algún impío, o es que me los he tomado todos para mi ?
jueves, 14 de abril de 2011
QUE MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR

En mi búsqueda diaria de noticias sobre Cuba, me he encontrado un video de un acto de protesta en mi ciudad natal, Colón. No era un grupo numeroso, sumaban quizás ocho hombres y una mujer; llevaban en sus manos una bandera cubana y un cartel y en la voz los gritos de “Libertad” y “Abajo la dictadura”. Me conmovió verlos, eran pocos pero la fuerza de su grito me rozó el alma. Caminaban unidos y era evidente que estaban temerosos. Recordé años atrás cuando veía a otros grupos parecidos marchar o poner flores en el busto de José Marti. También recuerdo a los “agentes de seguridad”, apostados, vigilantes como serpientes, listos para atacar con sus lenguas represivas. Me asaltó una vez mas la pregunta de que si yo hubiese estado allí, en aquel momento, me hubiera sumado a ellos. Una vez más, no tuve una respuesta concreta para mí misma; pero a la vez, encuentro la respuesta para el por qué los cubanos no se han alzado en una rebelión: “Están aterrados”, están conscientes de que cualquiera puede delatarlos, de que no pueden hablar todo lo que quisieran, ni en público, ni por teléfono, ni siquiera pueden pensar. Tienen miedo. Es necesario vivir en medio de una dictadura, de un régimen que muestra un rostro inofensivo y perfecto ante el mundo, mientras ante su pueblo pone cara de monstruo y actúa como tal, represivo, cruel, autor de un mecanismo indetenible de intimidación y amenaza. Miles de veces he pensado en soluciones, he mirado al futuro para intentar ver cómo estará mi país; sigo pensando como años atrás, no creo que en un diálogo pacífico entre los hermanos Castro y la oposición; sinceramente, no creo en ningún tipo de diálogo. Me alivia un poco el hecho de que poco a poco se estén derribando barreras, de que las voces que se oponen a la dictadura castrista se abran paso entre las multitudes y de cubano a cubano, se vaya develando el misticismo de la falsa revolución cubana y la gente entienda que el camino esta en decirle “No” al miedo y pensar en un país libre para el futuro, para hijos y nietos. El camino esta en recobrar espíritus de Marianas y Maceos, en concientizar que “Morir por la patria es vivir” y no me ciega el romanticismo y sé que soy una de los miles que también deben cuestionarse con su conciencia. Sin falsas emociones, creo que hoy, a 90 millas, aún victima del miedo, no existiría mejor motivo que vivir por Cuba, de esa manera.
jueves, 10 de marzo de 2011
ACORDES FINALES
Lo peor del Amor, cuando termina,
No son los puntos suspensivos de Sabina
Es el impávido paisaje de unos ojos
Sepultado en el segundo de la última vez.
Lo peor del Amor, si es que lo hubo
No fue la ofensa que abofeteó al silencio
Es la existencia muda de una pena
Lamiéndose la planta de los pies
Lo peor del Amor, en agonía
No incluye los recuerdos de mañana
Es la ventura de respirar sin pulmones
Y aspirar la neumonía del adiós.
No son los puntos suspensivos de Sabina
Es el impávido paisaje de unos ojos
Sepultado en el segundo de la última vez.
Lo peor del Amor, si es que lo hubo
No fue la ofensa que abofeteó al silencio
Es la existencia muda de una pena
Lamiéndose la planta de los pies
Lo peor del Amor, en agonía
No incluye los recuerdos de mañana
Es la ventura de respirar sin pulmones
Y aspirar la neumonía del adiós.
MELODIA DE LUNA PARA UNA GUITARRA TRISTE

Níveos, acordes de guitarra, trepando por tu pelo
Desnudez de unas notas que crujen a lo lejos
Resguardo mis abrazos en un compás perdido
Desafino algoritmos de una canción que celo
Ajusto con mis llaves el Sol del pentagrama
Desvirgo soledades que ríen mi desvelo
Y en sinfonía al preludio de tus dedos inquietos
Los atriles despiertan al sueño en que te sueño.
RELOJ DE ARENA

Consumido entre paredes de cristal
Husmea por las huellas de un desierto blanco
Hacia el pozo de efluvios para intentar la huida
Batalla enfurecido contra todas las tormentas
Pugna por la prevalencia de un alrededor intacto
Se retuerce, convulsiona, grita, pero no tiene opción…
Logré atrapar al tiempo…
En las horas que pasan por mi reloj de arena.
PESADILLA EN EL ESPEJO

Me estoy surcando la raíz del alma, me miro dentro.
Y te busco entre el meollo de mis venas amarillas
Por debajo de mis ventrículos ventrílocuos.
Barro las toxinas desnudas de mi hígado…
Cavo el área rocosa de mis pulmones: Y no te encuentro.
Violaste la seguridad de mis puertas milenarias
Huiste sin avisarle a alguno de mis lóbulos pétreos.
No sé si declararme en estado de desastre nuclear
Izar banderas negras con crespones luctuosos
O anunciar mi viudez en un diario sueco.
Grito tu nombre, diría que te blasfemo…
El espejo me toma de la mano, desafiante lo observo.
Tu rostro es quien se asoma, feliz desde tu cuerpo
Me rio a bocanadas del humo suave de mis pies ingenuos
Te miro victorioso, letal, te miro y yo me pierdo!
No estás dentro de mí, ni estoy sin ti, porque eres Yo,
desde mis sueños.
DE ESCRITORES Y OTRAS REALIDADES

La soledad, para un escritor, es el momento épico, la necesidad inevitable, la comparecencia exclusiva con su Yo; el espacio infranqueable en el que lo único ajeno admisible es el soporte sobre el que se volcarán las ideas. Un escritor no es bueno, ni malo, por ello. Su necesidad de estar solo, incluso, lo supera a sí mismo y lo domina.
Según Antonio,un amigo, los que tenemos la condición bendita o maldita de escribir, estamos destinados a la soledad; tiene razón. No todo el mundo entendería que una persona pueda estar el día entero sin levantarse de un ordenador, ignorando necesidades imprescindibles como comer y dormir; como bañarse o peinarse… eso sólo lo hace un escritor. La gente observa el efecto “Musa” o “Muso” como algo fantástico, en cambio, no existe mayor prueba de su existencia y total veracidad, que un escritor.
Un escritor puede obviar la taza sucia de café de ayer y dejar que ésta se convierta en “la taza de la semana pasada sin asombrarse y hasta incluso, dedicarle el poema: “Mi amante de porcelana”. Un escritor puede estar inundado de cenizas, sumido en un letargo desesperante y no significa, precisamente, que esté loco.
Un escritor es una persona triste; necesita de estados de ánimo variables, para darle matices y vibraciones a sus letras (Hablo de los de verdad, no de los que escriben por encargo.) Para un escritor la adaptación social resulta cruel, la realidad le dista demasiado de su mundo de ficción; en cambio tiene el don de la omnipresencia y puede cruzar un puente en Atenas o perderse en una duna del desierto Dasht-e-Kavir y disfrutarlo con la veracidad del momento vivido.
Un escritor es a la vez, muy afortunado: Si le falta el Amor, lo pare en un verso; puede prescindir del sexo (el placer de la creación lo suple) y el dinero no es lo más importante para él. (No sé si considera la austeridad como algo necesario o literariamente hereditario; pudiera ser que le resulte: “artística”.
No es aconsejable invadir el territorio de un escritor… De hecho, creo que ya les he permitido demasiado tiempo y espacio.
INVOLUCION.

“No existe una segunda oportunidad para vivir el ahora”. La vida no espera, no se detiene por nadie, ni cree en errores. La vorágine incontrolable, el desenfreno dialéctico de la realidad a veces me asusta; me entristece esta proyección selvática y constantemente defensiva que adoptan algunos humanos; no sé si por confusión, no sé si por comodidad, no sé si por costumbre; no sé si porque hacen un paralelismo con la realidad y ajustan sus gestos, acciones, personalidad y principios a la volatilidad de ésta. Me duelen esos humanos, me preocupa la involutiva capacidad de cordialidad, la carencia del respeto y en contraposición el evolutivo predominio de la crítica inquisitiva, del juicio ligero, de la constante ofensa, de la humillación no compasiva.
¿A dónde vamos a llegar si seguimos en este desenfreno egoísta e impío? ¿Quiénes seremos dentro de unos años? ¿En que monstruoso engendro convertiremos a nuestros hijos?
Cada día me levanto amando más mis cuatro paredes, la condición hermética a la que me someto, el cuidado máximo de interactuar. No quiero que me hagan más daño, ya estoy harta, lo confieso. Yo no soy el quinto elemento de una raza perdida ni tengo la misión de salvar al mundo (Tampoco lo creo posible) Sólo comparto lo que pienso: “Para Mañana, ya no sirve Hoy”.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Perspectiva

“Te conozco, desde siempre, desde lejos.”
De Silvio que no me importa.
Para ti, porque me importas.
Contemplarte, como el campo escapado de una escena
Imperceptible a los ojos del ignaro
Determinante en la imagen que proyecta
Personaje ambidiestro de hemisferios lúcidos
Afocada transparencia que turba el lente
Minúscula partícula de propiedad inmensa
Contemplarte de lejos es mi paraíso
Inhóspito territorio de cercanas huellas
En el vaso de un whiskey acompasado
Por las ruinas de un cuento de Feijoo
Contemplarte de lejos, siempre será mejor a que estés cerca.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Nana para una abuela dormida
Descansa en mis sueños abuela dormida
Fuente de mi esencia, autora de vida
Dormita tranquila sin sueños de espanto
Recibe esta nana de amor que te canto
Sueña que te sueña tu nieta de luna
Maitesita terca, como no hay ninguna
La que te zafaba siempre el delantal
La que regañabas por portarse mal
Concilia tu ocaso plena en tu embeleso
Acuna en tu frente mi beso, tu beso
Despista tristezas, reposa en lo eterno
No temas, abuela, yo velo tu sueño.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Tempus fugit
Hasta cuándo es la vida? Calcular el final de mis pasos sobre los sonajeros del tiempo.
Hasta cuándo la magma por mis venas?
Despotrico sanguíneo limítrofe con un corazón muerto.
Espejo de mi alma intacto, puede que en dimensiones desvanezca incompleto!
No hay glorias iguales ni mañanas eternas a la vera de un beso
No hay precipicios sin mi cuerpo dispuesto a saltar hasta tu cuerpo
No existe libertad conquistada sin una esclavitud que se redime luego
Todo lo que hoy es mío pudiera ser ajeno
Cuando no estés y yo no sea
Y el tiempo no sea Nuestro.
Hasta cuándo la magma por mis venas?
Despotrico sanguíneo limítrofe con un corazón muerto.
Espejo de mi alma intacto, puede que en dimensiones desvanezca incompleto!
No hay glorias iguales ni mañanas eternas a la vera de un beso
No hay precipicios sin mi cuerpo dispuesto a saltar hasta tu cuerpo
No existe libertad conquistada sin una esclavitud que se redime luego
Todo lo que hoy es mío pudiera ser ajeno
Cuando no estés y yo no sea
Y el tiempo no sea Nuestro.
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