miércoles, 14 de enero de 2009

LOS RECUERDOS DE CRISTA. 31 DE DICIEMBRE DE 2004.

Crista bajo del avión, temblorosa; como si la fuesen a detener en cualquier instante. Matamoros resultó tranquilo a pesar de las historias que había escuchado. Por una parte le tranquilizaba la presencia de Danilo, su guardaespaldas; un hombre brillante y muy organizado, quien se había encargado de mostrarle los lugares mas divinos de la zona colonial en el Distrito Federal. Gracias a él, Crista pudo saborear arquitectura, gente, historia y tiempo mexicanos en pocos días; pero por otra, la incertidumbre sobre lo que sucederia en las próximas horas, la mantenía inquieta y alerta. Tomaron un taxi hacia el pueblo y allí desayunaron en calma. Danilo le inspiraba paz. Había logrado ganarse la confianza de Crista en muy poco tiempo, algo que a mucha gente le ha costado siglos. Conversaron por un largo rato sobre la estrategia siguiente, hasta que él le indico que fuese al baño a quitarse el maquillaje, cosa que para ella no fue del todo agradable, pues su madre le había enseñado a presentarse siempre arreglada en cualquier situación; pero en aquel momento, era necesario. Tomaron un taxi y en un corto recorrido llegaron al puente.
-Iré contigo hasta la garita, a partir de ahí continúas sola; pero no te preocupes, yo estaré observándote y al tanto de todo. Recuerda no mirar hacia atrás.
El corazón de Crista comenzó a gritar dentro de su pecho. Aquel camino era decisivo e irreversible. Depositó los cinco pesos mexicanos y cruzó la garita sin problemas y sin mirar hacia atrás, pero con la sensación de estar desprendiéndose de algo. Comenzó a caminar, lo más rápido que la impulsaron sus pies, pero aquella distancia se le hizo enorme. Por su mente pasaron miles de imágenes. Crista se escuchó llorar su primer llanto de vida, vio sus primeros pasos, su primera escuela, sus padres, hermanos… el mar, los puentes… una mezcla asfixiante de escenas que se agolparon dándole la fuerza necesaria para acercarse al guardia del otro extremo: la vía hacia sus sueños, el pasadizo hacia la libertad… "En cadenas, vivir es vivir en afrenta y oprobio sumido":
-Soy cubana y vengo a acogerme a la ley de ajuste.
El hombre sin mirarla le respondió:
-Tiene sus documentos?
-Si… dijo Crista casi sin voz…-el hombre los miro-
-Entre y espere su entrevista.
Crista se acerco al grupo de los suyos… Cómo supo que eran ellos? Los hubiera reconocido entre millones.
-De dónde eres? Preguntó un joven alto, delgado, “el líder”
-Cubana.
-Eso lo sabemos, de que parte?
-Matanzas y ustedes?
-Camaguey, Habana, Guantánamo… Como llegaste?
-Por Cancún… hace unos días.
La miraron, se miraron. No dijeron nada.
Crista escuchó su nombre y acudió presta. La entrevistó un chicano que le hizo recordar a Gilberto Santa Rosa.
-Pescó mucho en el barco?
-No… yo no se pescar… puedo avisar a mi familia que estoy aquí?
-Más tarde.
-Cual es la razón por la que esta aquí hoy?
-Para acogerme a la ley de ajuste cubano…
-Esa ley ya no existe… solo puedes pedir asilo político…
-Que no existe!?
-No.. no existe… escucha María… -Dirigiéndose a otra oficial- Ella no sabe que la ley de ajuste cubano no existe… te puedo ayudar solicitándote asilo político…
-Crista se sintió coaccionada… con una presión que le tensaba las sienes, pero por la firmeza de las palabras de aquel oficial, no tenia opción.
-Esta bien… pídame asilo político.
-Completa este formulario y espera, tendrás que esperar bastante.
-Cuantos días estaré aquí?
-Varios… llegaste en fin de año… todo toma más tiempo, de aquí te llevaran a otro sitio y manana a Puerto Isabela.
Llegadas las diez de la noche, Crista fue despojada de todo artículo cortante o punzante… chequeada como una criminal y subida a un bus escalofriante que la llevó , junto al grupo de cubanos, a una prisión enorme que a ella le pareció Alcatraz, aquel centro penitenciario que tanto mencionaban en las películas. La llevaron “Al Cuarto Frío”; le dieron una manta que le sirvió de colchón y para cubrirse. Así celebró Crista, la noche del 31 de Diciembre de 2004, en suelo americano; como le había pedido semanas atrás a “La Milagrosa.” Cuatro años después, Crista ha crecido bastante, pero el frío de aquel cuarto y de aquel 31 de Diciembre no logra salirse de su piel.

Mi familia

Me rehúso a compartir con otra familia que no sea LA MIA!!! Es como la canción infantil de “Señora Santana”, en la que al niño se le pierde una manzana y cuando le dan otra, responde: “Yo no quiero una, yo no quiero dos, yo quiero la mía, que se me perdió”.
Espero que me entiendan y que aquellos que llevan 4 anos tratando de halarme de las orejas y sacarme de la cama sin éxito, no se ofendan. No quisiera herir sensibilidades… pero que puedo hacer? Hoy no estoy triste… pero tampoco quiero estarlo viendo gente reunida… Mi familia materna solía hacer una fiesta hasta por la muerte de una mosca… eran muy alegres… muy unidos. La última fiesta en la que compartí con ellos fue la celebración de los 90 anos de mi abuelita, quien, por cierto, mañana cumplirá 95.
Aquel día, se contaron en mi casa 80 personas y cerca de 5 perros. (No como los de aquí, olorosos, divinos y refinados como Picazo el perro de una amiguita prima colega mía a quien ahora le ha dado por decirme inmadura por andar todo el tiempo en Facebook, aclaro, me lo dice mi amiguita, no el perro… sino callejeros y cubanos, pero nuestros)
Mi amiguita prima colega quizás tenga razón y como siempre me ha hecho reflexionar.
Mi “adicción” por Facebook se puede llamar “Alienación”. Quizás un día me despierte siendo una cucarachota o en este caso, un chip electrónico.[ Leerse La Metamorfosis de mi tío Kafka para entender] Pero este mundo virtual me da la posibilidad de interactuar, conocer personas maravillosas, ofrecerles mi carino, mis consejos, mis estados de animo y mi realidad. Con ellos no corro el riesgo de sufrir decepciones o de tener que despedirme.
En mi vida hay gente insustituible, momentos incomparables y afectos irrepetibles. Prefiero quedarme en mi universo, recordando mi manzana perdida y deseandoles desde mi corazon: "Feliz Navidad"

Mi pesadilla

Tengo una pesadilla que me perturba desde hace muchos anos y la describo de esta manera:
Siento la sensación de que un “ente” oscuro quiere apoderarse de mi cuerpo y lucho contra el, cruzando mis dedos, mientras pongo mis brazos en forma de cruz. Rezo Padres Nuestros hasta cansarme y convulsiono. (La ultima vez, recuerdo haber llamado al 911 en el sueno.) Al otro día, amanezco sin fuerzas, inerte y el recuerdo (y el miedo) de esa terrible pesadilla, me acompañan por varios días. Esto no sucede a menudo; quizás tres o cuatro veces al año. De hecho, prendí la luz ahora, por si acaso.
Ayer le comenté sobre este sueño, a un hipnotizador, amante como yo de los Rosacruces, el Reiki, la parasicología, la metafísica y otra serie de mundos interesantes. Según sus argumentos, el motivo de mi pesadilla (tras consultar el diccionario de los sueños), cuando se sueña con demonios o espíritus del mal es porque se carga una culpa . En el momento refute su argumento diciéndole que desde hace 4 anos, si me siento culpable… (Por haber dejado a mi familia en mi país, a mi madre que tiene alas y aureola y es el mas lindo de todos los Ángeles) pero esta pesadilla me acompaña desde la adolescencia… Y de esa época no cargo culpas… Será que estoy pagando un karma anterior?
Con escribir todo esto, pretendo hacerme consciente de esta pesadilla y escribirle lo siguiente:
La próxima vez que aparezcas, estaré lista a derrotarte. Porque Dios esta dentro de mi y no te temo. Bastaran mis ojos para clavarte la estaca y que desparezcas para siempre de mis noches y mi recuerdo. Bastara mi voz para orar lo suficiente y vencerte; porque SOY UN SER DE LUZ y no puedes conmigo: Padre Nuestro que inundas mi vida: Santificado sea tu espíritu que me acompañará eternamente. Venga a mi tu luz y tu mano, hágase en mi tu voluntad de Creer en ti por sobre todas las cosas. Reparte tu pan y tu misericordia entre aquellos que me han ofendido. Llévame al camino que tú has transitado, sabiendo luchar contra la tentación. Confío en tu luz, Así sea.

viernes, 2 de enero de 2009

Tiempo

Si en encontrarte se basara mi existencia, andaria corriendo a despertarme eterna en cada amanecer de tu mirada. Si la palabra de tu tiempo fuera mia, me haria constructora del futuro entre tus manos. He de reirme inerte del silencio, en que no evocas la verdad por cobardia y sembrarte en el pasado sin reprocharte adios sin despedida.
No estas y es lo que importa, como no nace en mi la primavera, ni el viento ni el deseo.
No estas y no te busco porque eres yo, desde mis suenos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

FLORES PARA SOFIA.


Esquina de Lejeune con la 7 calle del noroeste de Miami. 8:00 PM.
Sonido de celular. Un hombre contesta:
-Hola Amor… ya casi termino, me quedan sólo dos ramos… he vendido bastante hoy…
Del otro lado una voz algo ansiosa responde:
-¡Ay cielo!!! ¡Todavía!!! ¿Te quedan dos? ¿Y las mías? ¡Me prometiste rosas para hoy!!!
-Sí Sofía, te llevaré tus flores… Sabes que nunca te las he regalado antes, porque para mí son algo común, son mi diario y hasta ahora no he encontrado una que esté a tu altura… que se te compare… pero hoy que es tu cumpleaños, te las prometí… Tengo unas especiales para ti, nos vemos en un rato…
-Un beso.

Sofía, con la ciudad calándole los ojos, sonrió. Su novio era un hombre especial. Era verdad que en los dos años que llevaban como pareja, nunca le había regalado una flor, pero él siempre le decía aquello que también le gustaba mucho: “No existe una flor que esté a tu altura” y además, la colmaba de otros detalles como llevarla a pintar cerámica y regalarle su pintura, con una dedicatoria fundida a miles de grados de temperatura: “Arturo Love’s Sofía…”, o compartir con ella “The Notebook” y verla juntos, llorando como dos niños… Él le regalaba otros detalles que la hacían feliz.
Arturo miró su reloj: -“De aquí a las 9:00 todavía me da tiempo… tengo que tratar de vender estos dos últimos ramos y completo ampliamente lo que me falta para pagarle al violinista y dejarle un buen tip al camarero que me ayudó con lo de de las orquídeas… ¡Dios!!! ¡Vamos a ver si Sofía descubre el anillo!! La verdad es que todo me salió carísimo pero ella lo vale... bueno… espero que lo valga, porque y si me dice que no, cuando le pida que se case conmigo… nah… ¡me va a decir que si!!! ¡Me va a decir que siiii!!!”- Pensó entre una mezcla de ansiedad y desesperación…
Todo estaba en orden: sólo le faltaba lavarse un poco la cara y cambiarse la ropa, pero eso lo haría en el baño del Burger King que estaba al cruzar la calle.
El violinista citado para las 9:00 en el restauran Hereford Grill, a sólo pasos de él comenzaría a tocar en cuanto ella llegase. Las flores las tenía el camarero, “Las flores”, unas orquídeas exóticas importadas desde Centroamérica; las había descubierto buscando alguna flor especial para Sofía. Arturo hacía arreglos en la florería de su padre, pero de vez en cuando salía a la calle a vender aquellos ramos que habría que botar al otro día, a muy bajos precios. “Uno nunca sabe quién puede estar necesitando flores a última hora y éstas duran todavía por más de tres días”; decía para consolar a su madre, cuando en realidad lo hacía porque el negocio no andaba bien y el dinero menos.

Salida del Ocean Bank, 7 Calle del Noroeste y Avenida Lejeune. Un hombre conversa con otro, camino al parqueo:
-Hoy la voy a conocer, ya hemos hablado por teléfono y al fin me dijo que sí y vamos a cenar en unos minutos, estaba loco por terminar en la tienda.
- ¡Qué bueno Sebas! ¿No le llevas flores? A las mujeres las matas con ese detalle.
-¡Verdad …!!!! ¿Y ahora? Bueno déjame apurarme y ver qué encuentro por ahí; si no, será otro día, hay mas tiempo que vida para regalar flores.
-¡Bueno, suerte…!

Sebastián estaba emocionado. Había conocido a Perla a través de Facebook… ella había estudiado en FIU y él también pero en años diferentes y por “Networking” se encontraron y comenzaron a hablar. Era cierto lo que le decía su amigo, sería una descortesía aparecerse a la primera cita sin flores y más con lo que le había costado que ella le diera su número e incluso, que le aceptara otra invitación, después de haberla dejado esperando aquel día en que a su jefa se le ocurrió hacer inventario de urgencia pasadas las siete. -“!Tengo que llevarle flores!!!”- Se dijo en voz alta mientras arrancaba su carro y se dirigía a Lejeune-.-“!Wow!!! ¡Hoy es mi día!!!! -Casi grita cuando observó al vendedor de flores parado en la acera que divide las dos vías de Lejeune. Tocó el claxon fuerte: “¡Florero!!!!! ¡Ese es mío!!!!!
Arturo sonrió… ¡“El último que le quedaba!!!!!!” ¡Ahora sí!!!!- Y corrió sin mirar… sin mirar que el tiempo pudiera echarse atrás si aquello fuera una película…. si el impacto no hubiera sido tan fuerte… sin poder gritarle a la muerte que Sofía lo estaba esperando, que era el amor de su vida, que le iba a pedir matrimonio; que aquella noche se había gastado sus ahorros en el anillo, en las orquídeas, en el violinista, en el restauran. No lo pudo gritar porque la muerte no espera, ni cree en flores para Sofía.
Sebastián no podía creer que todo aquello fuera verdad. Allí estaba, una vez más, truncado, su sueño de encontrarse con Perla. Las flores llenas de rojo y sus manos temblando de ver, por primera vez en su vida, un accidente a tres metros de él y por su culpa. Si él no hubiera llamado al florero, si no le hubiera hecho caso a su amigo… si él… si él hubiera sabido que aquel hombre tenía una cita igual que él… si él hubiera sabido que Arturo le iba a regalar, por primera vez en dos años, flores a Sofía.

Groove Isle. Coconut Groove… 9:05 pm.
Una mujer responde su celular:
-¿Sebastián? Ya estas aquí?
-No Perla, me ha pasado algo horrible… Estoy detrás de una ambulancia, iba a comprar unas flores y el vendedor tuvo un accidente delante de mis ojos, por mi culpa. ¡Necesito saber si está vivo o no. ¡No me puedo ir así…!!!!!
-¡Ay Sebastián!!! ¿Otra vez??? Hasta cuándo vas a creer que te voy a aguantar tus mentiras? ¡Tú has estado burlándote de mí todo este tiempo. Primero que si tu jefa, ahora que si un accidente!!! ¡Eres patético!!! ¡No me llames jamás!!!! No quiero saber nunca más de ti!!!!
Línea cortada… Sebastián se decepciona.


Hereford Grill. 9:08 PM. Sonido de violín, mezclado con sirena de ambulancias. Ajetreo de camareros.
- ¿Va a tomar algo la señorita?
- No, gracias, mi novio esta al llegar, voy a esperar por él…
- OK. Estaré cerca por si necesita algo.
- Gracias.


Sofía mira el reloj: 9:09…-¡Hoy que es mi cumpleaños!!!! ¡Y Arturo tarde!!!
305- 673…
-Hello…
-¿Arturo…??????
-¿No señorita, usted conoce al dueño de este teléfono?
-¡Sí!!! ¿Usted se lo encontró???? Preguntó asustada y sin permitirse que aquel escalofrío que le subía a los pies continuara su paso, preguntó mirando la ambulancia, el tumulto, la esquina... La esquina donde Arturo se ponía a vender…
-No, esta persona tuvo un accidente, lo estamos llevando al Coral Gables Hospital… ¿Usted es familia??

Los ojos de Sofía se perdieron en imágenes, en voces, en lágrimas… Sentía que se ahogaba, no podía reaccionar…
-¿Se siente bien? Le traigo agua?
El camarero, atento a cada movimiento de ella, como le había pedido Arturo, había sido testigo de toda la odisea para celebrar el cumpleaños de Sofía; compraba flores a menudo en la florería del padre de Arturo y le tenía gran aprecio. El camarero sabía cuán importante era que Sofía recibiera aquellas flores.

-¡No… me tengo que ir… por favor!!!!!!!! ¡Qué me traigan mi auto!!!!
-¿No… que ha sucedido? ¡Aquí hay muchas cosas esperando por usted!!!
-¡Es urgente!!! ¡Por favor!!! ¡Mi novio tuvo un accidente!!!!!!
El camarero reacciona corriendo a avisar al valet parking y luego a la cocina…
Sofía sale desesperada y tres minutos más tarde sube al auto. En el asiento de al lado, un ramo de orquídeas, abraza exquisito el símbolo del universo enmarcado en una sortija de compromiso.

Sala de urgencias del Coral Gables Hospital. 9:15 p.m. Arturo divaga…
Ambulancia… ¡uff!!!! Nunca me gustaron… ni que uno pudiera leer en espejo… Aunque bueno… las lucecitas me recuerdan cuando conocí a Sofía en aquel club… tan bella, con su cara de flor que nace… Sofía... Camillas, Miradas… la gente, no cambia… ¡Auxilio…!!! ¿Quién viene, el presidente?… Sofía… aquí están tus flores mi amor… que bella… Sofía…, feliz cumpleaños mi amor… ¿por qué no me miras…? ¿Y esa luz? No puedo respirar!!!!!!
Voces de paramédicos:

-Hombre, 33 años, Fractura pan facial media…fractura costal…

-¿De qué hablan Sofía…? … ¿te casas conmigo? No me has dicho si te gustaron las orquídeas… ¡Sofía!!!!

Centro de información del Coral Gables Hospital. 9:22 p.m.
Voces, voces que se mezclan, que turban… Déjenme pasar… por favor… yo soy Sofía y necesito saber, que fue de él… es mi novio… mi novio que nunca me regalaba flores y hoy… es mi culpa… Arturo… me ahogo Arturo… ¿estoy soñando? Ahhh… menos mal, cuando despierte vamos a celebrar mi cumpleaños… que sorpresa me tendrás… ¿por qué no llegas Arturo?
-¿Arturo… Arturo Rodríguez por favor… acaba de tener un accidente, donde está…?
-Si acaba de tener un accidente no debe estar registrado aún en nuestro sistema, señorita, anote sus datos, su nombre y sea paciente, cuando tengamos noticias le dejamos saber… - ¡Es una voz que no la mira… y ella es Sofía!!! Ella necesita saber… el sistema… ¿qué sistema? Es verdad lo que dicen de los hospitales… y este… este que frío… y que blanco… tengo miedo Arturo… Yo no sé… ¡qué dolor… Arturo mi amor… Arturo!!!!! ¿Tú me vas a querer como el viejito de “The Notebook”??

Salón de operaciones. Coral Gables Hospital. 9: 45 p.m.
-¡Que gélido!! ¿Por qué tanta Luz…? Voy a llegar tarde… ¿No tiene efectivo? No importa… yo le regalo las flores… está apurado como yo… lléveselas hombre… es una cita de amor o son para su mama? Lléveselas, van a durar tres días… yo hoy le pido matrimonio a Sofía... ore por mí…

- Tiene sangre AB rh negativo…!!! Está registrado en el banco… tuvo una cirugía el año pasado… ¡llamen a su donante!!! ¡Rápido!!!!
Hay acumulación de sangre en la cavidad pleural… No podemos perder tiempo…


Grand Avenue, Coconut Groove.
Una mujer comparte con su auto… imágenes… que sombrío es este lugar… me da miedo… total… qué clase de mier… qué manera de perder mi tiempo… si yo lo sabía… no sé para qué me enredo en la misma bobería, si al final es siempre igual… o soy yo? La igual soy yo?
El sonido de su celular la saca de sus divagaciones… ¿Habré hablado claro o no?!!!!!
-¿Hello si… soy yo… qué sucede? ¡No!!! Cuándo? ¡Dios!!! Estoy ahí en 10 minutos… ¿Hay tiempo? Espérenme… ya voy…
Mujer y auto… ¡Mier… pasar estoy hoy!!! ¿Coño qué, hasta cuándo esto????? Por todos lados es la misma mier… no… no puede ser… lo sabrá mi hermana? ¡Apúrate!!! ¡Apúrate!!!!! Le grita al auto con la impotencia total de alguien que prefiere no tener que correr y que la vida se congele y se haga sangre… maldita sangre, bendita sangre, ¡Padre Nuestro que estas en el cielo…!!!!! Deja tirado el auto…- que se lo lleven… ya pa’ completar la noche…- ¡Yo soy la donante… Sofía!!!!
-¡Mi hermana!!!!- Sofía se abraza a la mujer…
Desde una esquina de la sala un rostro de hombre grita desde su garganta confundido, inerte… sin flores e impávido… decepcionado y culpable… un hombre que deja de ser una fotografía digital para corporizarse allí, en ese momento… ¿Qué hace ella aquí??
Ella: Qué pequeñita, de alma… soy una mierda… soy una loca herida que no cree ni en sí misma… por eso me pasa lo que me pasa… por eso estoy sola… me lo merezco… ¡Qué bruta!!!!
-¿Perla???!!
-¿Sebastian???!!!
Una enfermera se acerca: ¿La donante de Arturo Rodríguez? Venga por favor… es urgente…

jueves, 6 de noviembre de 2008

EL 4 DE NOVIEMBRE. MI HISTORIA DESPUES DE LA HISTORIA.

El 4 de Noviembre fui feliz, lo fui, aunque, confieso con toda sinceridad, mi candidato no obtuvo la Victoria. Fue un día emocionante. En la elección anterior, fui observadora desde Republica Dominicana. Los procesos de votaciones que he conocido en mi pais, Cuba, han estado caracterizados por la acción “Autómata” de un pueblo sin democracia que no “elige” a su presidente, por eso han pasado por mi, como eventos sin trascendencia.
No es que crea totalmente en la “transparencia” de los comicios estadounidenses, pero si en la voluntad y decisión propia de los electores al seleccionar quien dirigirá el destino del país. No caeré en controversias sobre si me pareció acertada o no la elección. Simplemente, el 4 de Noviembre, me sentí parte de la historia de una nación. Viví segundo a milésima, el proceso emocionante y apasionado de un pueblo que apostaba abiertamente por su candidato. Fue un trabajo difícil, pero tuve el apoyo de la gente más linda que he conocido en los medios de comunicación en mis 12 anos de carrera: mi gente de Caribevision, junto a ellos, descortezamos la noticia, hasta sacarle la pulpa y de la semilla hicimos televisión.

martes, 14 de octubre de 2008

Las historias de Crista, una nina Feliz.


Crista era una niña feliz, no solo a juzgar por su cara sonriente y saludable, parecida a un balón de cumpleaños: ella era, simplemente feliz. Creció entre las flores de su abuela, el olor a tierra desnuda y el amor de un ángel que Dios le envió para que fuera su madre. Tenía dos hermanos idénticos pero diferentes, un padre intransigente que la adoraba y un abuelo con ojos azules como el cielo de un día de sol y un corazón adorable, heredado por sus tías y primas del lado materno. Crista era la más pequeña, la más mimada, la más consentida y la más malcriada. Que más podía pedir una niña de campo, con amigas de verdad y novios imaginarios?

Su ángel era su compañera inseparable, con ella iba a eventos, lugares, conocía gente… Le enseñó su primera obra de teatro y como hablar y leer en publico y despertó la fantasía a través de cuentos interminables en las noches que ella no podía dormir.

(Aquella fantasía le permitió después, convertirse en escritora y hacer su primera novela a los 17 años, se llamaba: “En busca del Amor perdido”) Crista se fue deshaciendo de su capullo, poco a poco, pero tuvo la suerte de conocer todas las etapas de una mujercita, cada una a su tiempo. Se enamoró, no fue correspondida, otros se enamoraron de ella sin conseguir su amor, vivió pasiones que volcó en miles y miles de cuadernos que hoy quizás pernocten en quien sabe dónde… Pero a pesar de todo, siguió siendo feliz, afortunada profesionalmente y querida, muy querida, por su ángel, por su familia, por las amigas inseparables de la infancia y por otras y otros que se sumaron a lo largo del camino. Tenía una bicicleta que ella manejaba de manera muy singular, un paseo hermoso que recorrer cada día para ir hacia la ciudad a trabajar, un parque… un parque enorme con estatuas, testigos fieles de las historias de amor más impensadas y un público, un público que esperaba su voz todas las tardes… Crista, a pesar de la escasez, el comunismo y las limitaciones…seguía siendo… Feliz?? No, ya no era tan feliz… no lo era, porque a pesar de que su ángel se enfermo (y ella estuvo allí para curarla hasta que se recuperó). A pesar del cariño, de su buena aura, su suerte, los amigos y su público, Crista sintió la necesidad de irse de aquel lugar, dejar las flores de su abuela, la paz de su casa enorme, a su padre intransigente y a los mejores amigos del mundo…No, ya Crista no era feliz… necesitaba algo mas… pero qué?

Aun así, tomo la decisión y un Catorce de Octubre, se marchó sin despedirse, con el alma colgándole de los pies y su ciudad llorando porque no la volvería a ver, atravesar cada tarde, por los árboles del parque. Crista escogió un camino largo, que tuvo que sortear con cuidado para llegar a su… “Destino”?? En fin, a ese lugar donde decidió soltar amarras y crear su “Hogar”. Le fue muy difícil aceptar que allí no había paseos para recorrer en su bicicleta, ni flores como las de su abuela, no estaba el cariño de sus hermanos, ni de su padre intransigente y jamás volvió a toparse con amigas como las de siempre. Su ángel seguía con ella, pero en una dimensión más abstracta. Crista, no tuvo otra opción que tragar en seco, encogerse de hombros y llorar por dentro. Conoció otros caminos, a otras personas, no todas malas personas, otro público, con un poco de magia, pero más frío. Han pasado cuatro años y Crista sigue llorando por dentro y recuerda, Crista recuerda que una vez, hace algún tiempo, ella, fue una niña feliz.